En este domingo, antes de iniciar la Cuaresma, la Sabiduría de Dios se nos acerca para aconsejarnos. Llama la atención cómo en pocas palabras e imágenes se nos puede decir tanto…
Dividiré esta homilía en tres partes:
- El mucho hablar, ¿qué desvela?
- ¡Corrupción!
- Dichos de Sabiduría
El mucho hablar ¿qué desvela?
La primera lectura del libro del Eclesiástico nos advierte que no nos dejemos impresionar por las personas que encontramos: ¡no las elogiemos antes de que hablen! Y para conocerlas adecuadamente se nos proponen tres símbolos: la criba, el horno y el fruto.
La criba: cuando una persona habla, se descubren sus defectos, porque “en el mucho hablar, nunca faltará pecado”.
El horno: porque, así como el fuego prueba la solidez de las vasijas, así también se reconoce a cada persona por su conversación. ¡Cuidado con nuestras conversaciones… porque en el mucho hablar no faltará pecado!
Y el fruto: “por sus frutos los conoceréis”, nos dijo Jesús.
“Discernir” es propio de sabios. Someter todo lo que nos acontece a prueba es inteligente. La masa se deja guiar por las impresiones primeras. La mujer sabia, el hombre sabio nunca se precipita: examina, prueba, espera… contempla.
¡Corrupción!
En la segunda lectura aparece la palabra “corrupción”. Escuchamos a nuestros políticos denunciar muy frecuentemente la “corrupción” de los demás. Hay corrupción allá donde se descubre en el cuerpo social algo que se degrada, es mal oliente, antiestético, pernicioso. Procesos de corrupción se dan a muchos niveles: en la naturaleza, en nuestro cuerpo, en los grupos y comunidades, en la sociedad en cuanto tal. Quizá haya que decir que todo lo mortal llegará en un momento u otro a la descomposición, a la corrupción.
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Nuestra reacción inteligente ante lo corrupto suele ser amputarlo, aislarlo, expulsarlo. Y está bien, porque al menos no contamina ni se extiende. Lo peor es cuando la corrupción se extiende, crece y se apodera de todo. San Pablo nos abre una ventana a la esperanza: “cuando esto corruptible se vista de incorrupción”… Llegará un momento en que la vida triunfe sobre la muerte, la incorrupción sobre la corruptibilidad. Jesús fue el primero que venció la corrupción y a los corruptos. En la comunidad de Jesús hemos de ser intransigentes con la corrupción.
¡Dichos de Sabiduría!
“El evangelio de san Lucas muestra a Jesús como un sabio consejero. Advierte sobre los ‘guías ciegos’, líderes que atraen seguidores pero no pueden ver ni guiar correctamente. Estos guías y sus seguidores rara vez reconocen su ceguera. Jesús también cuestiona la arrogancia de quienes pretenden superar al maestro, sugiriendo que algunos podrían incluso traicionarlo por ambición.
La metáfora de la mota y la viga subraya la importancia de la autocrítica: es fácil ver los defectos ajenos mientras se ignoran los propios, especialmente entre quienes se creen superiores o infalibles. Jesús pide humildad y autoconciencia.
Finalmente, Jesús enseña que los frutos revelan la verdadera naturaleza de las acciones y las personas. Debemos ser pacientes y no juzgar prematuramente, ya que a veces condenamos a quienes luego dan buenos frutos y alabamos a quienes resultan dañinos.”
Conclusión
Necesitamos “consejos” para caminar sabiamente en la vida. ¡Cuántas gracias debemos dar a Dios Padre por habernos concedido a Jesús y al Espíritu Santo como “nuestros Consejeros”
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